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¿Por qué vincular la acción contra las minas con el desarrollo?

En muchos países, las minas terrestres y los REG no sólo son una preocupación humanitaria. También obstaculizan los esfuerzos de reconstrucción y desarrollo, ya que:

  • suponen una amenaza para la seguridad de la comunidad;
  • dificultan el regreso en condiciones de seguridad de los refugiados y las personas desplazadas dentro del país a sus comunidades;
  • provocan daños en la infraestructura esencial para el desarrollo económico: carreteras, puentes, instalaciones de mercado, fábricas y vehículos de transporte público;
  • limitan el acceso a los servicios de atención de salud y a otros servicios sociales básicos;
  • impiden el uso de bienes fundamentales para la supervivencia económica, como los tierras agrícolas, comerciales y de pastoreo, y los canales de irrigación;
  • menoscaban la seguridad alimentaria
  • impiden la inversión y el desarrollo económico.

En el Yemen, por ejemplo, las minas terrestres y los REG abandonadas como consecuencia de conflictos internos siguen suponiendo una amenaza para los medios de subsistencia. En los diez últimos años, se han producido más de 5.000 accidentes relacionados con minas y REG. La mayoría de las víctimas han sido agricultores, pastores y niños. Las minas y los REG bloquean el acceso a los recursos naturales y físicos, como las tierras agrícolas, las carreteras y los senderos; el desarrollo de la infraestructura se retrasa, y se pone freno a los proyectos de desarrollo en las comunidades vulnerables afectadas por las minas.

Inicialmente, las actividades relativas a las minas se centraron en retirar minas y REG en condiciones de seguridad y eficazmente para atender las necesidades básicas en materia de seguridad de los refugiados, las personas desplazadas dentro del país y el personal de los servicios humanitarios. Se prestó menos atención a investigar cuáles representaban un mayor peligro para las comunidades y sus medios de subsistencia, o a coordinar las intervenciones con el personal de los servicios humanitarios y los agentes de desarrollo para aumentar la eficacia de la acción contra las minas con miras al desarrollo.

Cuando dejaron de producirse situaciones de emergencia y los países afectados por las minas se estabilizaron, las actividades relativas a las minas comenzaron a centrarse en la reconstrucción y el desarrollo tras el cese de los conflictos. Con frecuencia, los agentes de la acción contra las minas tuvieron dificultades para reorientar sus actividades, y atribuir menos importancia a una acción contra las minas de carácter humanitario para concentrarse en actividades encaminadas a apoyar la reconstrucción posterior al conflicto y, a la postre, el desarrollo.

Los programas de acción contra las minas no estaban (y con frecuencia, siguen sin estarlo) suficiente ni oportunamente vinculados con los agentes clave del desarrollo, lo que obedece a varios motivos. La falta de orientación práctica para los agentes o las instancias decisorias sobre cómo vincular la acción contra las minas con el desarrollo ha obstaculizado aún más sus esfuerzos.




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